Ir al contenido principal

Quebranto

Nunca pensé que pudiera ser tan doloroso.

Si sólo éramos conocidos. 

Si sólo éramos compañeros.

Si sólo eras esa persona con la que hablaba todos los días. 

Si sólo eras la última persona en la que pensaba cuando me iba a dormir y la primera en la que pensaba en el mismo momento en el que abría los ojos al despertar. 

Si no eras nadie para mí.

O eso creía yo. 

O al menos eso era lo que yo quería creer.

Pero ahora te doy por desaparecido. Ahora soy plenamente consciente de que nuestra relación, que nunca llegó a ser ubicada en una determinada clasificación, ha llegado a su fin.  

Ahora es cuando siento esa presión tan fuerte sobre mi pecho que oprime mi respiración. 

Ahora es cuando las lágrimas brotan de mis ojos en un torrente incontrolable. 

Ahora es cuando me recuerdo a mí misma la firme promesa que me hice de no llorar jamás por ti. 

Ahora es cuando me vienen a la cabeza esos fríos pensamientos que giraban en torno a la idea de no permitirme sentir lo que siento por ti. 

Ahora es cuando vuelven a mi conciencia esos miedos que ya me bombardeaban cuando todo esto empezó. Si ya en ese momento tenía la seguridad de que no era una buena alternativa dejarme llevar y comenzar a sentir algo más por ti. Pero no sé cómo lograste penetrar en lo más profundo de mi corazón, para resquebrajarlo en millones de pedacitos fríamente y desde lo más profundo.

No consigo entender en qué momento tú cobraste tanta importancia para mí.

No entiendo cómo pude dejar que llegaras a ser tan doloroso para mí. 

No entiendo cómo pude permitir que calaras en mis entrañas.

No entiendo cómo puedo estar sufriendo por ti. 

Ahora no creo, ahora tengo la certeza, de entender que me enamoré de alguien que no era nadie para mí. De esa persona tan insignificante para mi corazón con la que soñaré despierta de nuevo en el preciso instante en que cierre mis párpados y cuya voz escucharé como si me susurrase al oído el más bello poema.



Comentarios

  1. Me encanto tan triste como tierno y tan sincero como directo al corazón me encantaría hablar sobre escritura contigo por privado te dejo mi Facebook Diego Ortega Fernández de Córdoba . Un saludo y te sigo leyendo

    ResponderEliminar
  2. Hola Diego, no utilizo Facebook (soy un bicho raro, lo sé 😅). Si estás en Twitter ahí tengo en mismo nombre que en el blog.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sin razón...

Qué equivocados estamos cuando creemos ser poseedores de la única verdad, coincidente con una realidad que únicamente está presente en nuestra imaginación. Qué poca capacidad de dotar de perspectiva la realidad tenemos cuando pensamos que aquello que está en nuestra cabeza es lo único totalmente cierto. ¡Y qué ciegos al no ver todo lo que se muestra! Porque en realidad no está oculto, sólo nos engañamos en taparlo con un fino velo. Pero lo más lamentable es que en numerosas ocasiones sólo somos conscientes del límite de ocultación de la realidad que ha reflejado nuestra mente cuando el transcurso del tiempo nos ha obligado a cambiar de perspectiva. Sin embargo, en numerosas ocasiones, esta nueva perspectiva implica una visión más cruel, y ahora sí, certera, de esa realidad que en otro tiempo nos empeñábamos en ver. ¿Qué más da si transcurrido el tiempo somos conscientes de nuestros errores? ¿Qué importa a tiempo vencido entender esa realidad, si los sentimientos ya no tienen cabida? Lo...

A ti, abuelo

"Esta vida es una mentira" Abuelo, no creas que no le estoy dando vueltas a esa frase en estas últimas semanas desde que nos dejaste y sólo llego a una única conclusión: es una mentira que nos va quitando aquello que nos ha estado dando; nos engaña con una falsa felicidad que después nos roba. Ya sabías tú de lo que hablabas... Ya habías sufrido tú sus efectos antes de que los demás llegáramos. Esa increíble felicidad que vivimos cuando somos niños; esa visión distorsionada del mundo que además se ve reforzada por quienes nos acompañan, se va diluyendo a lo largo de la vida. Pero tengo muy claro que yo no sería la persona que soy a día de hoy si esa felicidad no se hubiera construido entre vosotros, entre la abuela y tú. Sí abuelo, porque lo que es de la abuela, es del abuelo (¡y lo que te gustaba llamarla abuela porque sabías que a ella le molestaba!). No hay día en el que no me acuerde de vosotros... Ya sé que te estaba esperando la abuela allá donde tu Rosita no te ha acom...

Una última vez a ti

Sé que algún día abriré los ojos y seré capaz de formular en voz alta todos esos pensamientos fugaces que habitualmente pasan por mi mente. Ese día seré capaz de hablar de sentimientos, de cómo tu mera presencia remueve mis entrañas. Con mis palabras lograré hacerte entender el efecto que tiene sobre mí cada una de tus miradas. Podré explicarte que cada una de tus caricias me hace sentir que somos sólo uno. Ese día seré capaz de detener tu tiempo como cada uno de tus besos detiene el mío. Sin embargo, esa cobardía que me impide aceptar mis sentimientos es la misma que te hace a ti dudar de ellos. Es esa fuerza incomprensible que no nos permite adentrarnos en el juego, que evita que arriesguemos en la partida. Es el temor fundado hacia lo desconocido lo que puede llevar a que todo acabe sin llegar a ser. Son esos miedos los que nos pueden llevar a otro orden de pensamientos que se encuentran en la línea opuesta; si bien, no serán los pensamientos los únicos que acaben en la línea opuest...